El valencianismo está más resignado que nunca, las protestas no tuvieron el seguimiento ni por supuesto el resultado esperado y esto es algo que ha generado frustración. Pero al margen de los problemas sociales lo que más duele es ver al equipo en zona de nadie, a excepción de la copa de 2022 el equipo no ha sido capaz de competir y la ausencia en competiciones europeas se ha convertido en habitual. Es la consecuencia de una política deportiva y económica austera pero el club en un momento determinante.