Valencia CF

El cansancio europeo es uno de los aliados del Valencia

El Valencia se encomienda a un buen final de liga para no llegar con apuros a la última jornada, el fantasma del descenso amenaza al equipo y se deben conseguir cuanto antes los puntos necesarios para conseguir la permanencia. Existe un factor que puede beneficiar a los de Pako Ayestarán, ya que si bien es cierto que el calendario es bastante duro, también lo es el hecho de que varios de sus rivales llegarán a los partidos ante el Valencia con pocos días de descanso.

En el Valencia, o nos unimos todos de verdad, o nos vamos a la mierda

El fútbol no le debe nada a nadie, porque no tiene memoria, por eso es glorioso y extremo, porque te lo da todo y te lo quita todo, y el Valencia sabe muy bien de eso, porque pasamos de perder dos finales de Champions a ganar 2 Ligas en 3 años, cuando nadie lo hubiera imaginado, y de ser el mejor equipo del mundo a no jugar ni Europa el año siguiente. Sabemos, deberíamos saber, que el fútbol no tiene memoria.

Los jugadores del Valencia más señalados por la afición

El Valencia se encuentra en una situación crítica y con un calendario por delante muy complicado, salvar la categoría se ha convertido en una necesidad para la estabilidad del club, ya que si no se consigue estaremos ante el mayor fracaso de la historia de la entidad, una caída más grande que la producida hace treinta años debido al valor de la plantilla actual. Los jugadores no tienen excusa y son grandes responsables de esta situación.

Odio el fútbol, pero ahora el Valencia nos necesita a todos, se lo debemos a nuestros padres y nuestros abuelos

Mi padre me metió el fútbol en la sangre, desde bien pequeño, yendo cada fin de semana a Mestalla, tirando de transistor cuando se jugaba fuera, pero sintiendo el Valencia como parte de mi vida, y el estadio como mi casa. El fútbol me dio un regalo que pocos tenemos la fortuna de recibir, ser presidente de un club, Huracán, que ayudé a fundar, que llevamos a tocar la gloria con la punta de los dedos dos veces, y que tuvo un final que no merecía.

El cansancio europeo es uno de los aliados del Valencia

El Valencia se encomienda a un buen final de liga para no llegar con apuros a la última jornada, el fantasma del descenso amenaza al equipo y se deben conseguir cuanto antes los puntos necesarios para conseguir la permanencia. Existe un factor que puede beneficiar a los de Pako Ayestarán, ya que si bien es cierto que el calendario es bastante duro, también lo es el hecho de que varios de sus rivales llegarán a los partidos ante el Valencia con pocos días de descanso.

En el Valencia, o nos unimos todos de verdad, o nos vamos a la mierda

El fútbol no le debe nada a nadie, porque no tiene memoria, por eso es glorioso y extremo, porque te lo da todo y te lo quita todo, y el Valencia sabe muy bien de eso, porque pasamos de perder dos finales de Champions a ganar 2 Ligas en 3 años, cuando nadie lo hubiera imaginado, y de ser el mejor equipo del mundo a no jugar ni Europa el año siguiente. Sabemos, deberíamos saber, que el fútbol no tiene memoria.

Los jugadores del Valencia más señalados por la afición

El Valencia se encuentra en una situación crítica y con un calendario por delante muy complicado, salvar la categoría se ha convertido en una necesidad para la estabilidad del club, ya que si no se consigue estaremos ante el mayor fracaso de la historia de la entidad, una caída más grande que la producida hace treinta años debido al valor de la plantilla actual. Los jugadores no tienen excusa y son grandes responsables de esta situación.

Odio el fútbol, pero ahora el Valencia nos necesita a todos, se lo debemos a nuestros padres y nuestros abuelos

Mi padre me metió el fútbol en la sangre, desde bien pequeño, yendo cada fin de semana a Mestalla, tirando de transistor cuando se jugaba fuera, pero sintiendo el Valencia como parte de mi vida, y el estadio como mi casa. El fútbol me dio un regalo que pocos tenemos la fortuna de recibir, ser presidente de un club, Huracán, que ayudé a fundar, que llevamos a tocar la gloria con la punta de los dedos dos veces, y que tuvo un final que no merecía.