El calendario del Valencia de Jorge Iranzo de cada verano era una tradición sin la que no se podía empezar una temporada como Dios manda, porque venía a dártelo en persona, siempre una cantidad generosa para que los pudieras repartir, y ese café con Jorge era un análisis del equipo, de lo que podía pasar, que según él y su forma de vivir esta pasión era que "vamos ganarlo todo, no tengo ninguna duda".