La figura de Peter Lim, dueño de más del 80% del Valencia, está ahora mismo más cuestionada que nunca, ya que el equipo de fútbol, que al final es lo que importa, está cerca de los puestos de descenso, parece desnortado porque sigue pagando las consecuencias de la nefasta idea de renovar a Pako Ayestarán por un lado, y de los problemas que dio el verano con el control financiero de la Liga de Fútbol Profesional, que dilató mucho los plazos de todo y que dejó a la plantilla con mejores efectivos en muchas
