El objetivo del Valencia de Peter Lim, de Meriton, de Voro y de cientos de miles de valencianistas es, ni más ni menos, no bajar a Segunda División este año, trabajar desde ya en la próxima campaña, elegir un entrenador que dirija el proyecto, tener muy claras las bajas de la plantilla, y por supuesto, tenerlo más aún respecto a las altas, porque los desastres en la previsión ya han costado demasiado caro en todos los sentidos.