Ser del Valencia es algo especial, sentir el club, vivirlo, entenderlo, comprenderlo, amarlo, odiarlo sólo un poco pero perdonarlo cuando toca, y sobre todo, entender que hay días que son clave, que no tienen nada que ver con lo que haya pasado o incluso esté pasando, que no importan dueños, presidentes, entrenadores, jugadores, porque en esos días, quien juega es el Valencia y su gente.