Cuando un amigo se retira del fútbol, es algo complicado de explicar. Y Jaume Domènech ha cambiado su vida 180 grados en los últimos meses. Se marchó del Valencia porque pensaba que era el momento, luchó contra una serie de cosas que él y sólo él tiene el derecho de contar, o no de no hacerlo, y tras un verano muy duro, pero mucho y doy fe, ha decidido que lo mejor para él y para su familia, y no en ese orden, es dejar el fútbol.