Rubén Baraja está gestionando de la mejor manera que puede a una plantilla de mínimos. El mercado está a la vuelta de la esquina y ya llegan señales desde Singapur, el Valencia no va a hacer grandes apuestas y esto es algo que debe preocupar. Hay que ser conscientes de dónde se viene para que esta campaña no se repita un desastre como el vivido en el pasado curso, pero la situación en la tabla y sobre todo la dinámica del equipo no invita al optimismo.