El técnico del Valencia ha comparecido en rueda de prensa tras el empate de su equipo en Cornellà, Rubén Baraja reconoció que el punto sabe a poco pero debe servir de impulso
El técnico del Valencia ha comparecido en rueda de prensa tras el empate de su equipo en Cornellà, Rubén Baraja reconoció que el punto sabe a poco pero debe servir de impulso
El once titular de Baraja para el Espanyol - Valencia aplazado por la DANA estará marcado por los cambios, y sin lugar a ninguna duda, por la obligación de puntuar. Más bien de ganar, pero ahora mismo, para este equipo y su estado mental, casi todo puede valer. Mamardashvili, Gayà, Diakhaby y Rafa Mir son bajas por lesión, cuatro que tendrían que ser titulares y marcar las diferencias, y no se recupera a nadie con respecto al último partido.
Pensar que Rubén Baraja es el culpable de todos los males del Valencia es muy simplista, y estar seguros de que lo que cambiará todo será echarlo a la calle, lo mismo. Y desde luego que los números son de cese, es posible que hace semanas, pero insisto en que aquí hay que analizarlo todo, pero absolutamente todo, y eso es algo que no se hace, bien porque no se quiere, bien porque el miedo nos tiene a todos atenazados, que también puede ser.
En el entorno del Valencia estamos matando a Baraja, y él no va a defenderse para que eso lo acabe pagando la institución y su plantilla. "Soy el capitán del barco, si el barco se hunde se hundirá conmigo, siempre he sido transparente. No nos podemos despistar del objetivo, en el objetivo deportivo. Quiero estar en las buenas y en las malas. Voy a cumplir casi 25 años en el Valencia entre jugador, exjugador y entrenador. Quien me conoce sabe que estoy aquí por convicción, por responsabilidad". Más claro es imposible, si se quiere, claro.
Los peores augurios se han cumplido y el Valencia está firmando una temporada nefasta, el riesgo de descenso amenaza cada vez más fuerte al club y los rivales se van despegando en la tabla. Es una situación crítica, con el equipo colista y firmando los peores números en sus más de cien años de historia. Mientras tanto, el Valencia sigue haciendo gala de su desorganización y a estas alturas no se ha cometido ninguna acción que pueda servir de revulsivo.
El Valencia es el último clasificado de La Liga y a estas horas no se han producido movimientos. Salvo sorpresa, Rubén Baraja se sentará en Cornellà en el próximo partido de liga a la espera de movimientos, unos movimientos que ya se han producido en el club y que dejan totalmente debilitada la figura del entrenador. Los resultados son injustificables y debería haber sido el propio Baraja quién diera un paso al frente y facilitara su salida, ni él ni su representante están por la labor.
Que Rubén Baraja pase por ser el malo en todo lo que le pasa al Valencia es vomitivo. Directamente, sin paños calientes y también sin anestesia. Y es lo que está ocurriendo. Que tiene su parte de responsabilidad es obvio, pues claro, que es el entrenador, que no da con la tecla, que no ganamos un partido y demasiadas veces la ansiedad y la impotencia son la más llamativo de este equipo. Negar eso sería igualmente absurdo se mire como se mire.
Peter Lim debe dar el OK a la destitución de Baraja, que ha sido aprobada en Valencia, pero que sin el visto bueno de Singapur no vale para nada. O eso es al menos lo que se está filtrando a los medios en las que pueden ser las horas más bochornosas de la historia reciente del club, y no sólo por el hecho de ir colistas en la jornada 17 y con una peste insoportable a descenso, sino por todo lo que está rodeando a una situación que se ha ido de las manos.
El técnico del Valencia ha comparecido en rueda de prensa tras el empate de su equipo en Cornellà, Rubén Baraja reconoció que el punto sabe a poco pero debe servir de impulso
En el entorno del Valencia estamos matando a Baraja, y él no va a defenderse para que eso lo acabe pagando la institución y su plantilla. "Soy el capitán del barco, si el barco se hunde se hundirá conmigo, siempre he sido transparente. No nos podemos despistar del objetivo, en el objetivo deportivo. Quiero estar en las buenas y en las malas. Voy a cumplir casi 25 años en el Valencia entre jugador, exjugador y entrenador. Quien me conoce sabe que estoy aquí por convicción, por responsabilidad". Más claro es imposible, si se quiere, claro.
El once titular de Baraja para el Espanyol - Valencia aplazado por la DANA estará marcado por los cambios, y sin lugar a ninguna duda, por la obligación de puntuar. Más bien de ganar, pero ahora mismo, para este equipo y su estado mental, casi todo puede valer. Mamardashvili, Gayà, Diakhaby y Rafa Mir son bajas por lesión, cuatro que tendrían que ser titulares y marcar las diferencias, y no se recupera a nadie con respecto al último partido.
Los peores augurios se han cumplido y el Valencia está firmando una temporada nefasta, el riesgo de descenso amenaza cada vez más fuerte al club y los rivales se van despegando en la tabla. Es una situación crítica, con el equipo colista y firmando los peores números en sus más de cien años de historia. Mientras tanto, el Valencia sigue haciendo gala de su desorganización y a estas alturas no se ha cometido ninguna acción que pueda servir de revulsivo.
Pensar que Rubén Baraja es el culpable de todos los males del Valencia es muy simplista, y estar seguros de que lo que cambiará todo será echarlo a la calle, lo mismo. Y desde luego que los números son de cese, es posible que hace semanas, pero insisto en que aquí hay que analizarlo todo, pero absolutamente todo, y eso es algo que no se hace, bien porque no se quiere, bien porque el miedo nos tiene a todos atenazados, que también puede ser.
El Valencia es el último clasificado de La Liga y a estas horas no se han producido movimientos. Salvo sorpresa, Rubén Baraja se sentará en Cornellà en el próximo partido de liga a la espera de movimientos, unos movimientos que ya se han producido en el club y que dejan totalmente debilitada la figura del entrenador. Los resultados son injustificables y debería haber sido el propio Baraja quién diera un paso al frente y facilitara su salida, ni él ni su representante están por la labor.
Que Rubén Baraja pase por ser el malo en todo lo que le pasa al Valencia es vomitivo. Directamente, sin paños calientes y también sin anestesia. Y es lo que está ocurriendo. Que tiene su parte de responsabilidad es obvio, pues claro, que es el entrenador, que no da con la tecla, que no ganamos un partido y demasiadas veces la ansiedad y la impotencia son la más llamativo de este equipo. Negar eso sería igualmente absurdo se mire como se mire.
Peter Lim debe dar el OK a la destitución de Baraja, que ha sido aprobada en Valencia, pero que sin el visto bueno de Singapur no vale para nada. O eso es al menos lo que se está filtrando a los medios en las que pueden ser las horas más bochornosas de la historia reciente del club, y no sólo por el hecho de ir colistas en la jornada 17 y con una peste insoportable a descenso, sino por todo lo que está rodeando a una situación que se ha ido de las manos.