Peter Lim debe dar el OK a la destitución de Baraja, que ha sido aprobada en Valencia, pero que sin el visto bueno de Singapur no vale para nada. O eso es al menos lo que se está filtrando a los medios en las que pueden ser las horas más bochornosas de la historia reciente del club, y no sólo por el hecho de ir colistas en la jornada 17 y con una peste insoportable a descenso, sino por todo lo que está rodeando a una situación que se ha ido de las manos.