Y esa es la verdad del Valencia a finales de enero de 2016, con la segunda peor racha de partidos sin ganar en Liga de la historia, la primera acabó con el equipo en 2ª, que no hay victorias, que no hay chispa, que no hay alegría, que no hay felicidad en una plantilla que es buena, muy buena, y que también está descompensada, muy descompensada.
