"Mi idea es quedarme en el Valencia". Lo decía José Bordalás hace algunos días, y el hecho de jugar una final de Copa del Rey, cuando nadie daba un duro por ello el pasado verano, está claro que refuerza aún más esa postura. No me gustaba, lo he dicho por activa y por pasiva, y pensaba que no era el más adecuado para este equipo. Pero igualmente no tengo reparos en reconocer mi error, como ya ha hecho varias veces, y afirmar de forma rotunda que es el mejor perfil que podíamos tener ahora mismo al mando.