Jaume Domènech subió al cielo y al larguero en Sevilla, hace dos años, y tuvo que ser de nuevo allí, en el mismo campo, donde de nuevo volviera a hacer un gran partido, que si hubiéramos tenido un poco más de puntería, habría supuesto un gran triunfo en el año tan duro que llevamos. En la primera parte se le sacudió por el primer tanto bético (ni una sola mención a que Fekir remata sin oposición, y se podía leer en las redes eso de "si no le tiran al Valencia, igual puede sacar algo positivo".