Jaume Doménech es historia viva del Valencia. Sí, por más que alguno se tire las manos a la cabeza. Es el típico jugador del que nadie podrá hablar mal dentro de 30 años, del que todo el mundo tendrá un grato recuerdo, que estará fresco en la mente de todos los que ahora son jóvenes porque fue el portero de su primer título, el que se subió al larguero en Sevilla, el valenciano que cumplió el sueño que todos hemos tenido de niños.