No sentía la grandeza del Valencia en un partido del Valencia hasta el gol de Hugo Duro en la final de Copa de 2022, en el que lancé a mi hija al cielo de Sevilla. Y lo volví a sentir, gracias a un gol otra vez de Hugo Duro en el Bernabéu, lanzando esta vez a mi hija al cielo de Cuenca. El fútbol tiene estas cosas, y sólo espero que la siguiente pueda ser de una vez en Mestalla.