El Valencia tiene que cambiar todos sus planes deportivos, o al menos, que sufran una adaptación a una realidad que nos estamos ganando cada semana en el terreno de juego. Salvo sorpresa inesperada, vamos a estar peleando por acabar entre los siete primeros hasta el final de la Liga, con un calendario muy duro, sin duda, pero con poco que perder sobre las expectativas de comienzo de temporada, y con otros teniendo que soportar la presión de un fracaso rotundo de año.