La compra del Valencia, que de momento no lleva aparejada la venta, y ahora explicamos esa contradicción, parece encaminada, si es que se llega a consumar, para que la termine cerrando otro inversor extranjero.
La compra del Valencia, que de momento no lleva aparejada la venta, y ahora explicamos esa contradicción, parece encaminada, si es que se llega a consumar, para que la termine cerrando otro inversor extranjero.
La única forma de poder cambiar el Valencia de Peter Lim es comprando al actual máximo accionista su 84% del club. Y eso se hace con dinero. Todo lo que se salga de esta ecuación, simple y sin ninguna complicación, es hacerse trampas al solitario. Lim no se va a marchar por la presión popular, aunque mañana Mestalla esté lleno hasta la bandera.
La gran pregunta que me hago escuchando a Juan Martín Queralt es si el Valencia se puede comprar sin dinero. Y es que nadie le cuestiona al catedrático este tema, porque se debe dar por supuesto que sí, o porque es mejor no mover ese asunto. No voy a negar que a mí no me convence, no lo ha hecho nunca, y aunque le tengo un respeto enorme, no creo que tenga que ser el hombre que abandere un cambio.
“Hay un grupo de empresarios valencianos, con el respaldo de un fondo de inversión, que están interesados en comprar el Valencia”. Es algo de lo que se viene hablando cierto tiempo, y voces absolutamente autorizadas, como Paco Lloret, por ejemplo.
Siguen sucediendo cosas en el entorno del Valencia, sigue hablando gente, se sigue discutiendo sobre si la Junta de Accionistas debe ser telemática o presencial… y a quien suscribe le sigue faltando lo más sustancial de toda esta historia, que al final estamos hablando de cuestiones mercantiles con cuerpo de sentimientos.
El plan “secreto” para comprar el Valencia pasa porque el propio club pague a Peter Lim 200 millones de euros a 10 años con fondos propios. Decimos “secreto” porque Juan Martín Queralt, el hombre que está intentando aglutinar a todas las plataformas que se están armando en torno al Valencia, pretendía que así fuera. Pero ha durado poco el camuflaje, porque ahora mismo lo sabemos todos.
"La calle dice que Peter Lim debe vender el Valencia”. Recuerdo como si fuera ayer esas batallas que tenía con mi querido Fernando Barrachina cuando me decía aquello de “la calle dice…”. “¿Qué calle Fernando, cuál de todas?”. Te echo de menos grandullón, te echo de menos. La calle dice que Lim debe vender, esto no se lo cuestionaría ahora, eso es cierto.
La compra del Valencia, que de momento no lleva aparejada la venta, y ahora explicamos esa contradicción, parece encaminada, si es que se llega a consumar, para que la termine cerrando otro inversor extranjero.
“Hay un grupo de empresarios valencianos, con el respaldo de un fondo de inversión, que están interesados en comprar el Valencia”. Es algo de lo que se viene hablando cierto tiempo, y voces absolutamente autorizadas, como Paco Lloret, por ejemplo.
La única forma de poder cambiar el Valencia de Peter Lim es comprando al actual máximo accionista su 84% del club. Y eso se hace con dinero. Todo lo que se salga de esta ecuación, simple y sin ninguna complicación, es hacerse trampas al solitario. Lim no se va a marchar por la presión popular, aunque mañana Mestalla esté lleno hasta la bandera.
Siguen sucediendo cosas en el entorno del Valencia, sigue hablando gente, se sigue discutiendo sobre si la Junta de Accionistas debe ser telemática o presencial… y a quien suscribe le sigue faltando lo más sustancial de toda esta historia, que al final estamos hablando de cuestiones mercantiles con cuerpo de sentimientos.
La gran pregunta que me hago escuchando a Juan Martín Queralt es si el Valencia se puede comprar sin dinero. Y es que nadie le cuestiona al catedrático este tema, porque se debe dar por supuesto que sí, o porque es mejor no mover ese asunto. No voy a negar que a mí no me convence, no lo ha hecho nunca, y aunque le tengo un respeto enorme, no creo que tenga que ser el hombre que abandere un cambio.
Que el valencianismo tenga un plan como alternativa a Peter Lim es MUY bueno. Que el plan sea pagarle 200 millones con fondos propios del Valencia a 10 años, sin sacar un euro del bolsillo, y partiendo cada curso de -33M (se pagan 13 a los bancos) en el presupuesto, no es tan bueno.
El plan “secreto” para comprar el Valencia pasa porque el propio club pague a Peter Lim 200 millones de euros a 10 años con fondos propios. Decimos “secreto” porque Juan Martín Queralt, el hombre que está intentando aglutinar a todas las plataformas que se están armando en torno al Valencia, pretendía que así fuera. Pero ha durado poco el camuflaje, porque ahora mismo lo sabemos todos.
"La calle dice que Peter Lim debe vender el Valencia”. Recuerdo como si fuera ayer esas batallas que tenía con mi querido Fernando Barrachina cuando me decía aquello de “la calle dice…”. “¿Qué calle Fernando, cuál de todas?”. Te echo de menos grandullón, te echo de menos. La calle dice que Lim debe vender, esto no se lo cuestionaría ahora, eso es cierto.