El proceso de compra del Valencia fue vergonzoso y esperpéntico. Todo ello fruto de un secuestro del club propiciado por Manolo Llorente y otros, que se lo dieron en bandeja a Bankia en 2009, con aquella famosa ampliación de capital que suscribió casi en totalidad la Fundación… con dinero público de todos los valencianos. La mayor tomadura de pelo de todos los tiempos.