Susto monumental el que se llevó el Levante con Miguel Pallardó. Y es que una gracia casi acaba en desgracia. Sus compañeros quisieron celebrar en Buñol su 25 cumpleaños manteándolo con la mala suerte de que se les cayó al suelo. A alguien se le fue la mano y el de Alaquás terminó rodando con la mala fortuna de que cayó en mala posición y se lastimó el cuello.