El Valencia no tiene ningún marrón con Mamardashvili, más bien todo lo contrario. Con contrato hasta 2027 y una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, no hay nada, absolutamente nada, que pudiera poner nervioso al club en este momento. Es más, la parte del jugador, que siempre inclina la balanza, también parece estar del lado de la entidad de Mestalla: “mi sueño es seguir en el Valencia, pero no depende de mí”.