Cuesta pensar en referentes en este nuevo Valencia, Bordalás lo fue en su momento y Gattuso necesita conectar y ganarse a una afición desencantada y escéptica.
Gattuso
Cuesta pensar en referentes en este nuevo Valencia, Bordalás lo fue en su momento y Gattuso necesita conectar y ganarse a una afición desencantada y escéptica.
Gattuso
El Stage de pretemporada de Suiza dejó un regusto amargo en la parte final, tras unos días en los que todo era optimismo y quizá movidos por el optimismo de los primeros resultados, la goleada en Stuttgart ha encendido la mecha de las dudas y el debate sobre la calidad de la plantilla y el técnico ha vuelto a escena.
La pasada campaña el gran problema de la plantilla del Valencia no fue tanto la falta de calidad sino el hecho de que Bordalás contaba con un elenco de futbolistas desequilibrado. Costó mucho encontrar un patrón de juego y la inexperiencia de la plantilla tampoco ayudó. Parecía que en el club habían tomado nota pero los tiempos en el reequilibrio del equipo se están alargando demasiado y Gattuso se ha encontrado con los primeros problemas.
No podemos decir que Gennaro Gattuso haya aceptado un reto sencillo, ha llegado a un club en llamas en el apartado social y apadrinado por un representante que no despierta demasiadas simpatías en el entorno. Sin embargo Gattuso ha tratado de abstraerse de todo ello y ganarse la confianza de una plantilla que a día de hoy tiene la autoestima muy baja, en las primeras semanas de trabajo ha conseguido imprimir respeto a base de simpatía fuera del campo y mando en el terreno de juego.
Si en el mes de abril al valencianismo le hubieran dicho que el Valencia actual sería como el actual muchos habrían dudado. Y es que José Bordalás parecía un entrenador asentado y con el visto bueno de la afición, pero el tiempo ha confirmado que incluso ganando la Copa del Rey es posible que el alicantino no hubiera seguido.
Los resultados de pretemporada marcan muy poco, y decimos poco porque sí que existe un factor de confianza que puede ayudar cuando se logran victorias; empezar la competición oficial desde el triunfo siempre es positivo pero nunca decisivo. La historia del fútbol está llena de ejemplos, equipos que arrasaron en verano terminaron patinando de forma estrepitosa, y otros que tenían muy mala pinta e incluso fueron goleados en la preparación levantaron títulos.
Ha sido una buena semana para el Valencia, lo más importante es que Gattuso ha conseguido unir al grupo y sus ideas empiezan a calar en la plantilla. Así se ha demostrado en los dos encuentros que el equipo ha disputado esta semana, con dos victorias que refuerzan la moral e invitan a seguir en la misma línea. Tras abandonar tierras suizas el Valencia ya está en Stuttgart para enfrentarse al conjunto local en el Mercedes Benz Arena.
El reparto de minutos está siendo el habitual de todas las pretemporadas, aunque Gattuso no está utilizando demasiado a lo jóvenes futbolistas que han viajado para completar la expedición. Lo cierto es que la inexperiencia sigue siendo la nota dominante en algunos miembros de la plantilla y las actuaciones de Mosquera y otros canteranos han dejado dudas. No así los minutos que se han visto de Jesús Vázquez, quien parece tener una marcha más en lo físico que la mayoría de sus compañeros.
Cuesta pensar en referentes en este nuevo Valencia, Bordalás lo fue en su momento y Gattuso necesita conectar y ganarse a una afición desencantada y escéptica.
Gattuso
No podemos decir que Gennaro Gattuso haya aceptado un reto sencillo, ha llegado a un club en llamas en el apartado social y apadrinado por un representante que no despierta demasiadas simpatías en el entorno. Sin embargo Gattuso ha tratado de abstraerse de todo ello y ganarse la confianza de una plantilla que a día de hoy tiene la autoestima muy baja, en las primeras semanas de trabajo ha conseguido imprimir respeto a base de simpatía fuera del campo y mando en el terreno de juego.
El Stage de pretemporada de Suiza dejó un regusto amargo en la parte final, tras unos días en los que todo era optimismo y quizá movidos por el optimismo de los primeros resultados, la goleada en Stuttgart ha encendido la mecha de las dudas y el debate sobre la calidad de la plantilla y el técnico ha vuelto a escena.
Si en el mes de abril al valencianismo le hubieran dicho que el Valencia actual sería como el actual muchos habrían dudado. Y es que José Bordalás parecía un entrenador asentado y con el visto bueno de la afición, pero el tiempo ha confirmado que incluso ganando la Copa del Rey es posible que el alicantino no hubiera seguido.
La pasada campaña el gran problema de la plantilla del Valencia no fue tanto la falta de calidad sino el hecho de que Bordalás contaba con un elenco de futbolistas desequilibrado. Costó mucho encontrar un patrón de juego y la inexperiencia de la plantilla tampoco ayudó. Parecía que en el club habían tomado nota pero los tiempos en el reequilibrio del equipo se están alargando demasiado y Gattuso se ha encontrado con los primeros problemas.
Los resultados de pretemporada marcan muy poco, y decimos poco porque sí que existe un factor de confianza que puede ayudar cuando se logran victorias; empezar la competición oficial desde el triunfo siempre es positivo pero nunca decisivo. La historia del fútbol está llena de ejemplos, equipos que arrasaron en verano terminaron patinando de forma estrepitosa, y otros que tenían muy mala pinta e incluso fueron goleados en la preparación levantaron títulos.
Ha sido una buena semana para el Valencia, lo más importante es que Gattuso ha conseguido unir al grupo y sus ideas empiezan a calar en la plantilla. Así se ha demostrado en los dos encuentros que el equipo ha disputado esta semana, con dos victorias que refuerzan la moral e invitan a seguir en la misma línea. Tras abandonar tierras suizas el Valencia ya está en Stuttgart para enfrentarse al conjunto local en el Mercedes Benz Arena.
El reparto de minutos está siendo el habitual de todas las pretemporadas, aunque Gattuso no está utilizando demasiado a lo jóvenes futbolistas que han viajado para completar la expedición. Lo cierto es que la inexperiencia sigue siendo la nota dominante en algunos miembros de la plantilla y las actuaciones de Mosquera y otros canteranos han dejado dudas. No así los minutos que se han visto de Jesús Vázquez, quien parece tener una marcha más en lo físico que la mayoría de sus compañeros.