Si tuviéramos que definir el estado actual del valencianismo con una palabra esa sería la de expectación. Ni siquiera nos atrevemos a decir ilusión ya que la afición se ha llevado demasiados golpes en los últimos años y el camino a recorrer es largo para tratar de recomponer a un club que pasa por horas bajas. No obstante, a pesar de las voces críticas también es justo reconocer que en estos meses se han dado varios pasos que al menos invitan a pensar en positivo.