El debate sobre si el Valencia de Gattuso puede jugar a lo que el italiano quiere, está servido. Desde que se le firmó, y algunos empezaron a investigar sobre cómo entiende esto y que no se parecía nada a su estilo cuando iba de corto, surgieron las dudas. Y ahora, viendo los dos primeros partidos, ha saltado hasta alguna alarma. Llevarlo todo al extremo es malo, eso ya lo sabemos.