Carlos Soler es un jugador imprescindible en un gran Valencia. Esta afirmación, al menos para quien la suscribe, es absolutamente innegociable. Al chino lo estamos juzgando de una forma bárbara, exagerada, siempre en comparación con otros, especialmente Parejo. Pero no el Parejo de su misma edad y en el contexto en el que estaba, sino el que levanta la Copa del Rey en 2019.