Carlos Corberán va a tener su examen más complicado como entrenador del Valencia hasta la fecha. Los desastres contra el Barcelona del año pasado en Liga y Copa pasaron de puntillas porque estábamos abocados al descenso y eso era lo prioritario.
Carlos Corberán va a tener su examen más complicado como entrenador del Valencia hasta la fecha. Los desastres contra el Barcelona del año pasado en Liga y Copa pasaron de puntillas porque estábamos abocados al descenso y eso era lo prioritario.
A Carlos Corberán le toca levantar al Valencia después de ser ridiculizado por el Barcelona. Casi podríamos decir, por desgracia, porque es la tercera vez en lo que llevamos de 2025, y la verdad es que no recuerdo una cosa así en los 51 años que tengo de vida. Que pasó lo que pasó por nuestra culpa en un porcentaje alto no lo podemos negar, que no podemos volvernos locos con eso tampoco, y que hay que mirar a lo que viene, lo mismo.
Carlos Corberán llegó a Mestalla para darle al Valencia un proyecto reconocible, y la segunda vuelta de la pasada temporada fue la prueba de que puede lograrlo. Sin embargo, la dura derrota en Barcelona ha encendido algunas luces de advertencia que apuntan directamente al entrenador. No se trata de cuestionar su capacidad, sino de señalar qué debe mejorar para que el equipo no repita viejos errores del pasado.
Definir un objetivo claro
El once titular de Corberán para el Valencia - Athletic Club de la quinta jornada de Liga en Primera División viene marcado por la "vuelta a la normalidad". Entendiendo como tal que se abandona la defensa de cinco, con los tres centrales, y que todos será un tanto más habitual en base a los gustos del técnico de Cheste. La destroza sufrida en Barcelona lo marca todo, y de ninguna de las maneras podemos volver a repetir algo así nunca más.
El Valencia de Corberán se merece una bronca de las grandes cuando salte al césped de Mestalla el sábado ante el Athletic. Una bien sonora, muy rotunda y bien clara, porque podemos perder partidos, pero jamás hacer el ridículo como se hizo en Barcelona, y encima siendo la tercera vez contra el mismo equipo en pocos meses. Igual que la segunda vuelta del año pasado mereció un aplauso eterno porque nos íbamos a Segunda, cuando pasan estas cosas, es lo mismo, pero al revés.
El Valencia no solo perdió en Barcelona, fue barrido en la segunda mitad y mostró una imagen indolente. El 6-0 es un marcador que retrata a un equipo desbordado, sin organización y con un planteamiento que quedó superado desde el primer cuarto de hora. No es la primera vez que al Valencia le pasa algo parecido, y eso debería preocupar más que el propio resultado.
Carlos Corberán era el centro de todos los palos por la vergonzosa derrota del Valencia contra el Barcelona por 6-0. Dos semanas para preparar el partido, apenas dos internacionales fuera del grupo, sin lesionados ni sancionados…
Que todo eso se puede dar y luego perder contra el Barça es evidente, que a los 5 minutos se vio de forma clara que nos habíamos equivocado con el once y el planteamiento, lo mismo.
Al Valencia le pedíamos un plus más en los fichajes de verano si el objetivo era Europa. Al final, la capacidad económica es la que es, y también las elecciones del cuerpo técnico con Corberán a la cabeza, es decir, lo que le gusta al entrenador puede no ser lo que nos guste a los demás, pero el que manda, porque se juega el bigote, es él, eso no lo podemos poner en duda.
Carlos Corberán va a tener su examen más complicado como entrenador del Valencia hasta la fecha. Los desastres contra el Barcelona del año pasado en Liga y Copa pasaron de puntillas porque estábamos abocados al descenso y eso era lo prioritario.
El once titular de Corberán para el Valencia - Athletic Club de la quinta jornada de Liga en Primera División viene marcado por la "vuelta a la normalidad". Entendiendo como tal que se abandona la defensa de cinco, con los tres centrales, y que todos será un tanto más habitual en base a los gustos del técnico de Cheste. La destroza sufrida en Barcelona lo marca todo, y de ninguna de las maneras podemos volver a repetir algo así nunca más.
A Carlos Corberán le toca levantar al Valencia después de ser ridiculizado por el Barcelona. Casi podríamos decir, por desgracia, porque es la tercera vez en lo que llevamos de 2025, y la verdad es que no recuerdo una cosa así en los 51 años que tengo de vida. Que pasó lo que pasó por nuestra culpa en un porcentaje alto no lo podemos negar, que no podemos volvernos locos con eso tampoco, y que hay que mirar a lo que viene, lo mismo.
El Valencia de Corberán se merece una bronca de las grandes cuando salte al césped de Mestalla el sábado ante el Athletic. Una bien sonora, muy rotunda y bien clara, porque podemos perder partidos, pero jamás hacer el ridículo como se hizo en Barcelona, y encima siendo la tercera vez contra el mismo equipo en pocos meses. Igual que la segunda vuelta del año pasado mereció un aplauso eterno porque nos íbamos a Segunda, cuando pasan estas cosas, es lo mismo, pero al revés.
Carlos Corberán llegó a Mestalla para darle al Valencia un proyecto reconocible, y la segunda vuelta de la pasada temporada fue la prueba de que puede lograrlo. Sin embargo, la dura derrota en Barcelona ha encendido algunas luces de advertencia que apuntan directamente al entrenador. No se trata de cuestionar su capacidad, sino de señalar qué debe mejorar para que el equipo no repita viejos errores del pasado.
Definir un objetivo claro
El Valencia no solo perdió en Barcelona, fue barrido en la segunda mitad y mostró una imagen indolente. El 6-0 es un marcador que retrata a un equipo desbordado, sin organización y con un planteamiento que quedó superado desde el primer cuarto de hora. No es la primera vez que al Valencia le pasa algo parecido, y eso debería preocupar más que el propio resultado.
Carlos Corberán era el centro de todos los palos por la vergonzosa derrota del Valencia contra el Barcelona por 6-0. Dos semanas para preparar el partido, apenas dos internacionales fuera del grupo, sin lesionados ni sancionados…
Que todo eso se puede dar y luego perder contra el Barça es evidente, que a los 5 minutos se vio de forma clara que nos habíamos equivocado con el once y el planteamiento, lo mismo.
Al Valencia le pedíamos un plus más en los fichajes de verano si el objetivo era Europa. Al final, la capacidad económica es la que es, y también las elecciones del cuerpo técnico con Corberán a la cabeza, es decir, lo que le gusta al entrenador puede no ser lo que nos guste a los demás, pero el que manda, porque se juega el bigote, es él, eso no lo podemos poner en duda.