Para que Peter Lim venda el Valencia, alguien lo tiene que comprar. La frase puede parece simple, que de alguna forma lo es, pero dentro de esa aparente ausencia de complejidad encierra muchas cosas que no se solucionan, ni se ven, lo que provoca muchos problemas. Al grito de "vamos a obligarle a que venda", como si eso fuera posible, nos lanzamos una y otra vez a la calle, a las redes y a los medios, buscando un Santo Grial que nunca aparece.