Mestalla y el valencianismo no es racista, y aunque no hacía falta decirlo, el pasado sábado quedó claro. Se tuvo que aguantar el lamentable show de Vinicius, seguro que guionizado por Netflix para mayor gloria de su relato mentiroso y absurdo, y para la que intentó montar, no se le dijo nada. Porque si todo lo que se puede decir es que un niño, sentado en el regazo de su padre, le llamó mono, lo cierto es que poco tiene que rascar nadie en la cruzada esta imbécil que tienen con nosotros.