Rubén Baraja es el nombre que mejor encaja en un Valencia como el actual, ha cumplido con creces desde que llegó y es algo chocante si tenemos en cuenta que el equipo se mantuvo lejos de las posiciones europeas y en zona de nadie. Pero lo que sería un fracaso en otros tiempos se convierte casi en un hecho destacado en medio de una gestión como la actual. Los últimos cinco años han sido un carrusel de emociones para el valencianismo (la mayoría negativas) y los técnicos no fueron ajenos a ellas.