Comprar el Valencia cuesta, en verdad, unos 900 millones de euros. Y no, no es lo que pide Peter Lim por sus acciones, cuya cifra supone, más o menos, el 50% de ese importe. Aquí somos muy “felices” pensando que le podemos comprar al máximo accionista con 4 perras, y luego gestionar lo que haya.