Ser del Valencia es enorme, pero ser persona lo es mucho más aún. En los tiempos duros es donde se ve de qué pasta estamos hechos todos, y como suele pasar siempre con las malditas desgracias, ha sido con la devastadora DANA cuando ha quedado claro que el valencianismo es mucho más que el sentimiento por un club, por un equipo de fútbol. Porque como decimos tantas veces, hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan.