La afición del Valencia está viviendo un año para olvidar, el equipo no responde en el terreno de juego y las perspectivas son muy preocupantes. Sin embargo, Mestalla sigue presentando entradas espectaculares a pesar de la mala clasificación, los horarios incómodos o el poco cartel de los rivales. El público sigue demostrando domingo a domingo su gran fidelidad.