Cuando el Valencia vende a un jugador formado en casa es un fracaso de todos. Lo he dicho muchas veces, lo he pensado siempre, y ahora, la marcha de Yarek, simplemente refresca esa forma de ver las cosas, que es mía y que no pretendo imponer a nadie más. Porque genera una frustración en todos que sólo se explica cuando son chicos de aquí, valencianos, que tienen fotos con nuestro escudo siendo unos críos, y que ahora se van a jugar fuera.