El entorno del Valencia no se cree nada que salga de dentro del club, y eso incluye e Ron Gourlay, el CEO deportivo de la entidad. Realmente somos un tanto contradictorios, porque por un lado exigimos que den explicaciones, y cuando lo hacen, incluso antes de que pase, ya no nos vale, pero ese es otro tema del que un día nos pararemos a hablar con calma. Gourlay dijo algunas cosas que se podrían como como interesantes, aunque eso sí, en medio de mucha paja.
Porque el idioma, queramos o no, es un problema, y luego el escocés habla de una manera que cuesta engancharse, aunque, obviamente, nadie le va a juzgar por eso, imagino, claro. Pero cuando se tiene que ser contundente y no dejar cabos sueltos, y sobre todo, reafirmar al entrenador, pegarle un tirón de orejas a la plantilla y calmar a los aficionados, se ha de ser claro como el agua, porque aún siendo transparente, puede que no llegues.
La sensación, personal aunque intuyo que no voy desencaminado a nivel global, es que la rueda de prensa de Gourlay no se puede criticar, pero sí está claro que se ha quedado corta. Por expectativas altas o por necesidades mayores, pero no es lo que se pretendía, que tampoco tengo muy claro qué es, no lo voy a negar. El parón no me gusta, y tengo claro que, a la vuelta del mismo, cada partido va a ser una vida entera, y eso nunca se sabe cómo termina.