¿Quién tiene más preferencia para conseguir una entrada para un partido del Valencia fuera de casa, un peñista o un valencianista "de a pie"? Esta pregunta en forma de debate lleva siendo objeto de polémica y follones desde hace más de 20 años, cuando el equipo se clasificó para la final de la Copa del Rey de 1995 contra el Deportivo de la Coruña, y ya entonces, con el movimiento peñista en pleno apogeo, se vivió una situación más que delicada, con la policía nacional acudiendo a las oficinas del club para ver porqué había luces encendidas a media noche. Desde entonces, y gracias a Dios, se jugaron muchas más finales, y siempre, siempre, hubo problemas con el reparto, porque es imposible contentar a todos cuando hay más oferta que demanda. Aunque hay un aspecto claro: si el club se ha comprometido con ciertos colectivos, debe cumplir.
El debir contra el Levante ha vuelto a despertar esa necesidad de entradas, esas ganas de ir a ver al equipo fuera de Mestalla. Hay más que gente que quiere ir que entradas disponibles, y el reparto en taquillas de la primera tirada fue, digamos, extraño. Se permitía un máximo de 6 por persona con el DNI en mano, pero hubo quien sacó más e incluso presumió de ello, que hace falta ser dos veces bo... Peñas por un lado y la Curva Nord por otro se quedaban sin entradas, el club conseguía más, pero las ponía a la venta de forma libre, sin compromisos, generando el enfado de estos dos colectivos y que hayan decidido no ir el sábado al partido.
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— Valencia CF (@valenciacf) 11 de septiembre de 2017
DEVOLUCIÓN ENTRADAS PARA EL CIUTAT-- https://t.co/w0D3vGqxvI
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La APV lamenta la decisión del club - https://t.co/lnWU851qWf pic.twitter.com/4x0wgBp2eq
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