El Valencia marca mi vida, no puedo evitarlo. Y es así desde que tengo uso de razón. Y por más veces que he intentado cambiarlo, no he podido, no he tenido fuerzas. Siempre me he dejado llevar por algo tan natural como vivir con mi equipo todo como si fuera la última vez. No siempre es fácil, porque debes contenerte, o intentarlo, en algunas ocasiones, que uno ya es padre, pero es que resulta imposible, o al menos muy complicado.