El que piense en fundar otro Valencia, no es de este Valencia, el de 1919, del del Bar Torino, el que lleva jugando 100 años en Mestalla, el de nuestros abuelos, padres, hijos y nietos. Y me da igual que se enfade nadie, ya lo siento si es así, pero la solución a los problemas no puede ser darle un golpe al tablero, que salten las fichas y empezar otra vez. No tenemos sentido del sacrifico, del esfuerzo, de lo que hicieron muchos miles antes que nosotros para mantener esta institución en pie.