En el Valencia te insultan por la forma de pensar si no es la que algunos quieren. Estamos en ese nivel de bajeza humana, y además sin ningún tipo de complejo ni disimulo. Aquí se ha implantado una ley marcial, y el que se sale de ella recibe una lluvia de palos de todos los colores como si lo que dicen unos valencianistas fuera más importante que lo dicen otros. Es una asquerosa guerra civil promovida por cuatro indigentes mentales que sólo viven del enfrentamiento.