”El Nuevo Mestalla no puede ser un estadio low cost”. La frase se repite como una especie de mantra, y el problema, porque es un problema, es que hay gente que lo se cree. Lo más peligroso viene cuando los políticos, algunos, la dicen una y otra vez, y en muchos casos lo hacen desde el más absoluto de los desconocimientos. Pero oiga, yo la suelto, aprieto con dinero que no es mío, me gano unos likes en redes, y quedo fenomenal.