Lo que he leído y oído estos días en el entorno del Valencia es para analizar con calma. Como cada cosa que pasa en los últimos tiempos, en lugar de analizar lo que ocurre en torno a nuestro club, nos lanzamos a una carrera de ajustes de cuentes como si esto fuera Chicago en los años 30, porque nos falta el coche de gánsteres y ametralladoras de la época.