El Valencia pasa por su momento más delicado a nivel deportivo en décadas, porque el equipo de Pako Ayestarán es colista, es un drama y la planificación deportiva del verano tuvo que ser como fue por el maldito control económico de la Liga de Fútbol Profesional. Además, se atendieron ventas bestiales de jugadores que no valían ese dinero, como Alcácer, André Gomes o Mustafi, y hubo que sacar gente que no contaba o no valía.