Ser capitán del Valencia es el sueño que cualquier niño valencanista tiene, algo que sólo unos pocos elegidos tienen el privilegio de ver cumplido, y algunos de ellos jamas lo han querido, lo han deseado o lo han merecido. Dani Parejo es el último ejemplo, porque un tipo que gane más de 2 millones de euros netos al año, que lleva ese brazalete cada vez que juega, jamás debería ostentar ese honor, porque es una vergüenza para todos aquellos que sentimos este club como algo muy especial, como algo diferente.