El Valencia ha cerrado el fichaje más caro de su historia, el traspaso del año, de la década y del siglo: Gonçalo Guedes ya es propiedad del club de Peter Lim después de pagar al PSG 50 millones de euros. Y decimos que es la operación poco menos que de todos los tiempos por varias razones: es el fichaje más caro de la historia del Valencia en casi 100 años. Se ha peleado de una forma casi suicida desde hace semanas porque era un empeño personal del dueño de la entidad.
El doble pivote del Valencia es inamovible, Kondogbia y Parejo se entienden a la perfección en el centro del campo y de momento Marcelino no quiere prescindir de Carlos Soler en el once. No cabe duda de que Soler no se siente cómodo en su actual posición, y a pesar de que ya lleva muchos meses jugando en la banda no termina de explotar. Soler no tiene el desborde necesario para aportar profundidad al equipo y además no ha comenzadeo acertado la temporada.
El partido del Valencia en Cornellà fue uno de los peores de la era Marcelino, no es aconsejable poner paños calientes a lo que fue una actuación demasiado decepcionante de los jugadores. Es un partido que debe servir para poner los pies en el suelo y no dejarse llevar por la euforia que ha acompañado al Valencia en las últimas semanas, queda mucho y no hay que caer en el fatalismo, pero también hay que ser conscientes de que el equipo tiene trabajo y muchos aspectos que mejorar.
El Valencia ha cerrado el fichaje más caro de su historia, el traspaso del año, de la década y del siglo: Gonçalo Guedes ya es propiedad del club de Peter Lim después de pagar al PSG 50 millones de euros. Y decimos que es la operación poco menos que de todos los tiempos por varias razones: es el fichaje más caro de la historia del Valencia en casi 100 años. Se ha peleado de una forma casi suicida desde hace semanas porque era un empeño personal del dueño de la entidad.
El doble pivote del Valencia es inamovible, Kondogbia y Parejo se entienden a la perfección en el centro del campo y de momento Marcelino no quiere prescindir de Carlos Soler en el once. No cabe duda de que Soler no se siente cómodo en su actual posición, y a pesar de que ya lleva muchos meses jugando en la banda no termina de explotar. Soler no tiene el desborde necesario para aportar profundidad al equipo y además no ha comenzadeo acertado la temporada.
El partido del Valencia en Cornellà fue uno de los peores de la era Marcelino, no es aconsejable poner paños calientes a lo que fue una actuación demasiado decepcionante de los jugadores. Es un partido que debe servir para poner los pies en el suelo y no dejarse llevar por la euforia que ha acompañado al Valencia en las últimas semanas, queda mucho y no hay que caer en el fatalismo, pero también hay que ser conscientes de que el equipo tiene trabajo y muchos aspectos que mejorar.