Cuestionar a Marcelino García Toral es un pecado mortal en el Valencia, y no hablamos de que se pongan en duda los planeamientos tácticos de los partidos, que se he hecho y también forma de la cultura sana del fútbol, sino que el hecho de dejar caer que su criterio a la hora de reforzar la plantilla no es bueno, o puede ser mejorable (algo que sin duda es, como todos), es algo que no se debería permitir. El técnico asturiano, por lo que sea, no quiere a Simone Zaza en el equipo, y se cuestiona.