Los milagros de Marcelino García Toral en el Valencia han sido una especie de máxima desde que el técnico asturiano llegó al club hace año y medio. A jugadores que se quedaron en la entidad de las temporadas anteriores, esas en las que se llegó a pelear por no bajar a Segunda División, les lavó la cara y les limpió el cerebro, y de futbolistas que no tenían presente y mucho menos futuro en la entidad, ha llegado a hacer hasta internacionales absolutos.