El Valencia lleva sin jugar una final “de verdad” desde hace más de 10 años, pero el partido contra el Sevilla era muy parecido a hacerlo. No era decisivo, porque queda mucho, pero hay momentos en los que eso que se llama puntos de inflexión aparecen. Para bien y para mal. Y lo cierto es que los hombres de Marcelino salieron como cohetes en busca de la victoria. Los 10 primeros minutos fueron brillantes pero les faltó el gol.