El Valencia se encomendó al regreso de Gonçalo Guedes hace unas semanas, se esperaba que el portugués se convirtiera en el auténtico líder del equipo y demostrara que el club no se equivocó realizndo una apuesta millonaria por él, Actualmente Guedes es una sombra del futbolista que se espera, muy lejos de tener una forma física óptima y jugando con dolores no está siendo decisivo.
El Valencia superó la eliminatoria ante el Ebro de forma pírrica, los dos goles de Santi Mina en la ida y el tanto de Batshuayi permitieron al conjunto de Marcelino clasificarse para octavos pero las sensaciones fueron muy negativas. El técnico optó por dar oportunidad a los menos habituales y a varios jugadores del filial, pero las sensaciones fueron muy negativas y en la primera parte el Valencia incluso llegó a temer por el resultado. Se ecucharon pitos en Mestalla.
El Valencia superó la eliminatoria ante el Ebro de forma pírrica, los dos goles de Santi Mina en la ida y el tanto de Batshuayi permitieron al conjunto de Marcelino clasificarse para octavos pero las sensaciones fueron muy negativas. El técnico optó por dar oportunidad a los menos habituales y a varios jugadores del filial, pero las sensaciones fueron muy negativas y en la primera parte el Valencia incluso llegó a temer por el resultado. Se ecucharon pitos en Mestalla.
El Valencia se encomendó al regreso de Gonçalo Guedes hace unas semanas, se esperaba que el portugués se convirtiera en el auténtico líder del equipo y demostrara que el club no se equivocó realizndo una apuesta millonaria por él, Actualmente Guedes es una sombra del futbolista que se espera, muy lejos de tener una forma física óptima y jugando con dolores no está siendo decisivo.