En el entorno del Valencia tenemos una trituradora de jugadores de la casa. Me da igual lo que me digan, es algo que tengo tan claro como el agua, y ejemplos tenemos a patadas a lo largo del tiempo. Lo he hablado incluso con padres de esos jugadores que en su día apuntaban al Madrid, el Barcelona o el Manchester United, que luego firmaron contratos que no tocaban, y que después se fueron diluyendo, en algunos casos, hasta la nada.