Manolo Llorente hablando del Nuevo Mestalla es tener la cara como el cemento que hay allí. Lo diré una y mil veces. Vendió a todos, y no muy caros, y Marchena le dijo aquello de "si mi venta sirve para poner un ladrillo en el campo, seré feliz". El que fuera presidente del club aprovecha la mínima para venderse, y esta vez ha sido en A Punt.