Lamentablemente el valencianismo se convirtió hace pocos meses en una guerra entre los críticos con Meriton y un reducido grupo de fieles que seguían creyendo que Peter Lim estaba interesado en hacer un Valencia grande en lo deportivo. Han sido seis años de gestión hasta el momento, con demasiadas mentiras y despropósitos. Es cierto que hubo algún momento bueno, y por eso duele más que un año después aquella ilusión por hacer las cosas bien sea parte de un pasado que parece demasiado lejano.