El Sevilla - Valencia era de esos partidos que tienes la sensación de puerta grande o enfermería, porque todo lo que le rodea hace que pienses que va a ser algo así. Gattuso metía rotaciones, algunas bastante sensatas, y con caras poco habituales como Foulquier. Y era el galo el que se marcaba una jugada extraordinaria en el minuto 6 para que, de nuevo, Cavani, marcara al segundo palo el 0-1. Si había un inicio idílico, tenía que ser muy parecido a eso.